“Los tiempos señalados de las naciones”

(Ver en Internet)

¿Cuando empiezan y terminan "los tiempos señalados de las naciones"?

«Jerusalén será hollada por las naciones, hasta que terminen los tiempos señalados de las naciones.»

(Las negritas y cursivas son mías.)

(A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas han sido tomadas de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Versión en español, 1987. [TNM])1

Amado hermano y estimado lector, ante todo, es mi deseo que usted tenga en cuenta el siguiente consejo: “Escudriña a fondo la Palabra de Dios y no confíes en mi opinión. La Verdad está en la Biblia”.

¿Qué muestra la Biblia sobre “los tiempos de los gentiles” para hollar a “Jerusalén”? (Lucas 21:24, RV60.2) ¿Cuándo empezaron esos “tiempos”? ¿Ya culminaron?

Sobre la destrucción que le sobrevendría a Jerusalén Jesús dijo a sus apóstoles:

«Y caerán a filo de espada y serán llevados cautivos hacia todas las naciones y; Jerusalén será hollada por [las] naciones, hasta que terminen [los] tiempos señalados de [las] naciones.» (Lucas 21:24, TNA27e.)3

La parte de estas palabras, que ha mantenido interesado a miles de cristianos hasta la actualidad es cuando el Señor afirma: “Jerusalén será hollada por [las] naciones, hasta que terminen [los] tiempos señalados de [las] naciones.

La Jerusalén literal, “la ciudad del gran rey” Jehová (Mateo 5:35, TNM) tuvo regencia hasta que el último de los reyes del pacto davídico, Sedequías gobernó desde el trono de Dios allí, en aquel reino de Judá.

El rey Sedequías, descendiente del rey David, fue un gobernante vasallo, apóstata y rebelde. Su gobernación llegó a su fin en su undécimo año cuando en el decimoctavo año regular de gobernación imperial de Nabucodonosor 587 a.E.C. –, éste le derrocó y le llevó cautivo a Babilonia para morir en un calabozo. Desde entonces, Jerusalén, no tuvo un rey de la casa de David que se sentara en el “trono de Jehová”.4 (1 Crónicas 29:23.) Los babilonios, en 587 a.E.C., no simplemente destruyeron la ciudad, sino que dieron inicio al ‘pisoteo’ humillante de lo que ésta representaba con su rey y gobierno instituido por Dios.

Aunque años más tarde la ciudad y su templo fueron reedificados, nunca más el pueblo de Dios gozó de un rey davídico que gobernara el reino en el “trono de Jehová”. En el año 70 E.C., cuando los romanos comandados por el General Tito destruyeron nuevamente a Jerusalén y su templo, el gobierno representativo de Dios sobre la tierra ya llevaba unos 656 años de interrupción (Del 587 a.E.C. al año 1 a.E.C., van 586 años y al 70 E.C. llegamos al 656 E.C. [586+70 = 656].) Todo ese tiempo estuvo siendo hollado por las naciones paganas no judías. Y aún quedaba más por esperar para que la gobernación de Dios expresada en su reino celestial indestructible y el rey davídico mesiánico escogido fuera restaurada sobre la tierra.

El propio Jesucristo, cuando profetizaba las tribulaciones cercanas para los judíos ( la destrucción de la ciudad con su templo nuevamente), insistió a sus discípulos: “Jerusalén será hollada por las naciones, hasta que terminen los tiempos señalados de las naciones”. Desde luego, Cristo se refería a la holladura de la gobernación en la tierra al servicio de Jehová. Este ‘pisoteo’ no llegaría a su fin “hasta que [terminaran] los tiempos señalados de las naciones”. La cuestión que esta afirmación ha planteado desde hace siglos es: ¿Cuándo habrían de ‘terminar’ “los tiempos señalados de las naciones”?

No fue en 1914 E.C.

Nunca debemos comportarnos como necios insolentes buscando fechas donde Dios no las suministra. (Hechos 1:7.) No es menester de un cristiano darse a las probabilidades de cálculos para establecer fechas, salvo cuando la Biblia y la historia juntas, en armonía, cedan la posibilidad de hacerlo. El hermano Russell y asociados, también nosotros, los testigos de Jehová, hemos afirmado que “los tiempos señalados de las naciones” terminaron en 1914 E.C. Pero las evidencias o pruebas que hemos manejado y mostrado para demostrarlo carecen de valor. En realidad, ni la Cronología 607 a.E.C.-1914 E.C., ni los eventos históricos que hemos usados, pueden probar que “los tiempos de los gentiles” ya terminaron, y mucho menos que eso fue en 1914. Tampoco pueden sostener la idea que Cristo ‘regresó‘ y esta ‘presente’ invisiblemente desde 1914.

Curiosamente descuidado, ha sido el tema de la Cronología 607 a.E.C.-1914 E.C. Los Estudiantes de la Biblia (después de 1931 testigos de Jehová) desde Russell hemos afirmado que la Gobernación de Dios en la línea de David “sobre el trono de Jehová”, se interrumpió en Tishri (Etanín), octubre de 607 a.E.C. Y que Jesús fue entronizado 2520 años después en octubre de 1914 E.C. Entonces, cuando pasamos a explicar Revelación 12 con el ‘nacimiento’ del reino mesiánico, o sea, la entronización de Cristo en el cielo como rey del reino de Dios y la expulsión del Diablo a la tierra,5 afirmamos que eso también fue en Tishri (Etanín), octubre, pero de 1914 E.C. Y declaramos que el inicio de la Primera Guerra Mundial fue una prueba de la “gran cólera” del Diablo al descender a la tierra. Sin embargo, en verdad, la Primera Guerra Mundial empezó el 28 de julio de 1914, más de dos meses antes de que Jesús, según la Cronología, fuera entronizado rey en el cielo. De hecho, tal es éste fiasco, que ubicamos fuera de contexto al Diablo con “gran cólera”, es decir, antes de que fuese expulsado a la tierra. Si Cristo tenía que ser entronizado primero, antes de la Guerra Mundial de 1914 y también el Diablo ser expulsado del cielo antes de esa Guerra, la Cronología 607 a.E.C.-1914 E.C tampoco cuadra con la historia en este asunto y es errónea.

La Cronología, lamentablemente, ha resultado ser un error, un fiasco de entendimiento bíblico e histórico. Y, por ejemplo, afirmar que una Primera Guerra Mundial marcó el fin de “los tiempos señalados de la naciones” es tan improbable o absurdo, como afirmar que ya “Babilonia la grande” ha sido exterminada por los reyes de la tierra, o que ya ha pasado la “gran tribulación”. (Mateo 24:15, 21; Revelación 17:5, 16, 17.) En realidad, esa Primera Guerra de carácter mundial, solo trajo más tragedia al mundo, y más poder a las naciones sobre la humanidad y en contra del reino de Dios. Esta Gran Guerra, nunca fue una representación de justicia divina contra las naciones. Simple y llanamente fue una confrontación entre las naciones actuantes por adquirir el poder y la gobernación mundial sobre la humanidad.6 Y en todo caso bíblico, pudo ser la punta del “principio de dolores de angustia”. (Mateo 24:8.) Sin embargo, aún así, podemos suministrar algunos datos interesantes y verdaderos que la Biblia trasmite. Y que están relacionados estrechamente con “los tiempos señalados de las naciones”.

Ya sabemos cuando empezaron “los tiempos señalados de las naciones”. Sabemos que eso sucedió en 587 a.E.C. cuando Nabucodonosor eliminó el reino o gobernación de Sedequías, el último rey davídico, y lo quitó del trono de Dios, además, destruyó a Jerusalén y el templo. Proféticamente, al inicuo Sedequías, Jehová había enviado a decir mediante Ezequiel: «‘Remueve el turbante, y quita la corona. Esta no será la misma. Póngase en alto aun lo que está bajo, y póngase bajo aun al alto. Ruina, ruina, ruina la haré. En cuanto a esta también, ciertamente no llegará a ser [de nadie] hasta que venga aquel que tiene el derecho legal, y tengo que dar [esto] a él’.» (Ezequiel 21:26, 27.)

Efectivamente, no habría más “turbante”, ni “corona” real, ni reino glorioso en la tierra que Jehová llegara a desear y aprobar desde entonces. Y según sus propias palabras eso sería “hasta que venga aquel que tiene el derecho legal”. De manera que, “aquel que tiene el derecho legal”, el elegido o Mesías prometido tenía que ‘venir’ para recibir la gobernación real, el reino mesiánico de Dios. Consecuentemente, Isaías el profeta dijo: «Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; y el regir principesco vendrá a estar sobre su hombro. Y por nombre se le llamará […] Príncipe de Paz. De la abundancia del regir principesco y de la paz no habrá fin, sobre el trono de David y sobre su reino a fin de establecerlo firmemente y sustentarlo por medio del derecho y por medio de la justicia, desde ahora en adelante y hasta tiempo indefinido. El mismísimo celo de Jehová de los ejércitos hará esto.» (Isaías 9:6, 7) Este ‘niño nacido’, este ‘hijo dado’, resultó ser Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios. (Lucas 1:32, 33; 2:11; 3:31, 38.)

Antes de que Jesús naciera, el ángel Gabriel le aseguró a María que su hijo llegaría a ser rey. El le dijo: «Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y Jehová Dios le dará el trono de David su padre, y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y de su reino no habrá fin”.» (Lucas 1:32, 33.) Sin embargo, el ángel no dijo que Jesús nacería con acceso inmediato al “trono de David”. El aseguró que “Jehová Dios le [daría] el trono de David”. Y aunque Jesús se hizo reconocer como rey (Lucas 17:21), y mucha gente también lo distinguió como “Hijo de David” (Mateo 9:27; 21:5-9), durante su vida terrestre nunca accedió a ese trono, ni dio comienzo a su bendita gobernación mesiánica.

Por supuesto, el Señor Jesucristo, sí fue recibido en Jerusalén entrando en procesión triunfal sobre un “pollino” (asno joven que no ha sido montado aún), tal como ciertos antepasados suyos en la carne lo habían hecho en el pasado. (Mateo 21:5; compare con 1 Reyes 1:33.) Sin embargo, nunca fue coronado como rey en aquella Jerusalén. Además, para que el reino mesiánico ‘naciera’ faltaba tiempo por discurrir. Y para que fuese completado se necesitaban otros funcionarios corregentes; miembros a los que el propio Señor les había prometido esa gobernación. (Lucas 12:32; 22:29, 30; Revelación 1:6; 3:21.) Y aunque el tiempo para empezar a escogerlos estaba a la sazón, ellos, esos otros gobernantes futuros, tendrían que esperar mostrando lealtad a Dios y a Cristo hasta la muerte para luego, al empezar “la resurrección de los justos” recibir sus coronaciones en el cielo. (Lucas 14:14; 2 Timoteo 2:12.)

Ahora bien: ¿Cuando entonces el Hijo de Dios, nuestro Señor, recibió su entronización en el reino de Dios? ¿Cuando ‘nació’ el reino mesiánico? ¿Indicaría ese ‘nacimiento’ el fin de “los tiempos señalados de las naciones”?

La coronación de Jesús como Rey del reino de Dios y “los tiempos señalados de las naciones”

Cuando vivió en la tierra, Jesús dijo que tenía que hacer un viaje “a una tierra distante” – al mismo cielo – para conseguir ese reino, o coronación. (Lucas 19:12.) Después de su muerte y resurrección, luego de unos 40 días, ascendió y fue recibido en los cielos delante de la persona de Jehová. (Hechos 1:9.) Su primer objetivo en el cielo fue comparecer con el valor de su sacrifico salvador ante su Padre. (Hebreos 9:24.) Y sentarse a la diestra de Dios con toda autoridad Sacerdotal y Señorío hasta que llegara el tiempo de ser entronizado rey del reino celestial. Pablo inspirado señala: «Él [Cristo Jesús …] después de haber hecho una purificación por nuestros pecados se sentó a la diestra de la Majestad en lugares encumbrados.» (Hebreos 1:3.) Y agregó en la misma carta: «Pero este [hombre] ofreció un solo sacrificio por los pecados perpetuamente, y se sentó a la diestra de Dios, esperando desde entonces hasta que se coloque a sus enemigos como banquillo para sus pies.» (Hebreos 10:12, 13; compare con Salmo 110:1.) Como se lee, en realidad la Biblia no nos dice categóricamente que entrando al cielo, inmediatamente recibió el poder de la gobernación real del reino.

Al tiempo apropiado en el cielo, nuestro Señor Jesucristo fue presentado delante de Jehová Dios para que se cumpliese la profecía de Daniel respecto al “hijo del hombre” que recibiría el trono real del reino de Dios. (Daniel 7:13, 14.) Para que le fueran dadas “gobernación y dignidad y reino, para que los pueblos, grupos nacionales y lenguajes todos le sirvieran aun a él”. Eso fue como si Jesús hubiese ‘venido’, pero al cielo, a recibir con “derecho legal” la corona y el turbante de rey. (Ezequiel 21: 27.) Para nosotros aquí en la tierra, determinar verídicamente la fecha exacta de este suceso, siendo honrados, no fue posible. Estábamos extraviado con una Cronología errónea. Sin embargo, mirando ahora en retrospectiva, con una cronología exacta y aportes históricos que arrojan luz a la profecía bíblica, sí podemos dar una fecha para la entronización de Cristo en el reino mesiánico de Dios.

Cuando los 2520 años “proféticos” en Daniel 4 llegaron a su fin a partir de 587 a.E.C., en “la Jerusalén de arriba”, en la “celestial”, Nuestro Señor y Sumo Sacerdote Jesucristo fue entronizado como el rey del reino mesiánico. (Gálatas 4:26; Hebreos 2:12.) Efectivamente, para el mes Tamuz (junio-julio) de 1934 E.C., Jehová le impuso todos los derechos legales que le permitiría gobernar sobre toda la humanidad.7

Aproximadamente, un año antes, en 1933, en al tierra resurgía una Alemania nazi que Adolf Hitler gobernaría. Un gobierno sangriento y conquistador al que posteriormente llamó Großdeutsches Reich (“Gran Imperio Alemán”) y al que profusamente se le hizo conocer como el “Tercer Reich. Con la gobernación de Hitler, Alemania se transformó en un Estado fascista, y el gobierno controlaba casi todos los aspectos de la vida. Después de que Hitler fuera nombrado canciller por el presidente Paul von Hindenburg, el 30 de enero de 1933, el Partido Nazi comenzó a eliminar toda la oposición política y a consolidar su poder. Cuando Hindenburg murió el 2 de agosto de 1934, Hitler se convirtió en dictador de Alemania fusionando los poderes y las oficinas de la Cancillería y de la Presidencia. El día 19 de agosto de 1934, mediante un referéndum nacional, Hitler fue confirmado como Führer (Guía del Pueblo Alemán espiritual, política y militarmente) de Alemania.8

Todo el poder se concentró en manos de Adolf Hitler, y según el principio del Führerprinzip su palabra estaba por encima de todas las leyes, incluso de las normas divinas.9 El gobierno no era un cuerpo cooperativo coordinado, sino más bien una agrupación de facciones que luchaban por acumular poder y ganar el favor de Hitler. La verdadera envergadura de la sombra demoníaca que se le avecinaba al mundo era para entonces incalculable. Hitler promulgó la supremacía alemana como la raza superior. Y estimuló el odio racial, especialmente el antisemitismo, lo cual fue una de sus características centrales en la ideología oficial. Sin embargo, desde su ascenso al poder total en Alemania, se ensañó particularmente contra un grupo minoritario, neutral e indefenso, contra el pueblo de Dios, los testigos de Jehová (denominados Bibelforscher) por su neutralidad cristiana. Hitler,por sugerencia del mismo Himmler instruyó al Ministro de Justicia, Franz Gürtner que legalizara la supresión de los derechos civiles y se persiguiera a los testigos de Jehová.

Desde el régimen nazi se tachó a los Bibelforscher o Zeugen Jehovas [Testigos de Jehová] de escrutadores, sectarios, exégetas, fundamentalistas y defensores de la Biblia. En 1936, se cursó orden de encarcelar a todos los hermanos que coordinaban la obra de los Internationale testigos de Jehová en Alemania. En 1937 la “Gestapo” ordenó encarcelar a toda persona que de alguna forma apoyara a los Bibelforscher (testigos de Jehová).

La Biblia, en Revelación capítulo 12, muestra que después de ser Jesús entronizado en el cielo como rey del reino mesiánico, hubo “guerra”. Juan escribe: «Y estalló guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron con el dragón, y el dragón y sus ángeles combatieron, pero este no prevaleció, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. De modo que hacia abajo fue arrojado el gran dragón, la serpiente original, el que es llamado Diablo y Satanás, que está extraviando a toda la tierra habitada; fue arrojado abajo a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados abajo con él.» (Revelación 12:7-9.) En qué fecha exacta empezó esa “guerra” y cuánto tiempo duró para que Satanás fuera derrotado y expulsado del cielo, son peguntas que no podemos responder absolutamente. Más, las Escritura inspiradas sí nos aseguran que después de Satanás ser expulsado a la tierra, «una voz fuerte en el cielo [dijo]: “¡Ahora han acontecido la salvación y el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo». (Revelación 12:10.) Cristo realmente había sido entronizado en el reino mesiánico de Dios.

Y aunque no sabemos la fecha de cuando terminó aquella confrontación en el cielo, lo cierto es que para el 1 de septiembre de 1939 se daba inicio a la más grande y destructora guerra: La Segunda Guerra Mundial. En la cual estuvieron implicadas la mayor parte de las naciones del mundo, incluidas todas las grandes potencias, agrupadas en dos alianzas militares enfrentadas: los Aliados de la Segunda Guerra Mundial y las Potencias del Eje. Fue la mayor contienda bélica de la Historia, con más de cien millones de militares movilizados y un estado de «guerra total» en que los grandes contendientes destinaron toda su capacidad económica, militar y científica al servicio del esfuerzo bélico, borrando la distinción entre recursos civiles y militares. Marcada por hechos de enorme repercusión histórica que incluyeron la muerte masiva de civiles, el Holocausto y el uso, por primera y única vez, de armas nucleares en un conflicto militar, la Segunda Guerra Mundial fue el conflicto más mortífero en la historia de la humanidad,10 con un resultado final de entre 50 y 70 millones de víctimas.

Podemos decir con toda razón que esa Guerra fue la primera muestra del cumplimiento y resultado final de la “gran cólera” que se generó en el soberbio Satanás y sus demonios al ser expulsados del cielo. Juan había escuchado y escrito: «¡Ay de la tierra y del mar!, porque el Diablo ha descendido a ustedes, teniendo gran cólera, sabiendo que tiene un corto espacio de tiempo”.» (Revelación 12:12.) Y sin lugar a dudas, el Diablo lanzó el más despiadado ataque contra la humanidad en general. Especialmente, contra la parte terrestre de la Organización universal de Dios, tipificada por su fieles súbditos del reino mesiánico: Los cristianos ungidos escogidos y sus asociados.

En 1939, cuando se inicia la guerra entre Alemania y los Aliados, la situación empeoró radicalmente para los Testigos, Se les encarcelaba, torturaba y asesinaba en masa. Se estima que de los 20.000 testigos de Jehová que había en Alemania en esa época, llegaron a morir en campos de concentración, prisiones y otros lugares, unos 2500. Es bien interesante que, debido a su fortaleza espiritual cristiana y su inquebrantable neutralidad, los testigos de Jehová en Alemania hitleriana fueron el blanco del cruel odio diabólico y fascista jamás conocido. Tanto fue así que el propio Hitler enfurecido prometió que los destruiría con las palabras: “‘¡Esta cría será exterminada en Alemania!’”. Pero no olvidemos que sus verdaderas aspiraciones eran ser el Emperador del mundo, lo que extrapolaba sus designios demoníacos de extermino masivo contra los testigos de Jehová a toda la tierra habitada.

De tal manera se intentó hacer eso que Karl R. Wittig quien fue plenipotenciario del general Ludendorff y estuvo siete años en detención protectoria en los campos de concentración nazis en Sachsenhausen, Flossenbürg y Mauthausen informó: “Ningún otro grupo de prisioneros en los mencionados campos de concentración fue expuesto al sadismo de los soldados de la SS en la forma en que fueron expuestos a ello los Estudiantes de la Biblia [los testigos de Jehová]. Fue un sadismo marcado por una cadena interminable de torturas físicas y mentales, algo semejante a lo cual ningún idioma del mundo puede describir.””11

Sojuzgando en medio de tus enemigos”, pero no es el fin de la dominación gentil

No obstante, a partir de 1934, lejos de ser la terminación de “los tiempos señalados de las naciones”; la entronización de Cristo en el cielo, y la expulsión del Diablo a la tierra, más bien significó el comienzo de Jesús como Rey entronizado “sojuzgando en medio de [sus] enemigos”. (Salmo 110:2.) Y también, después 1934 E.C. se ha intensificado y gravado mucho más el “principio de dolores de angustia”. (Mateo 24:8.)12

Las palabras “Ve sojuzgando en medio de tus enemigos” indican a todas luces que el rey recién coronado tendría que ‘gobernar’, o ‘dominar’ entre las naciones y sus reyes enemigos. Enseñorearse como por fuerza, pero con paz, arrebatando mediante las “buenas nuevas del reino” cada extensión humana que legalmente pertenece a sus dominios. Entonces se le dio un impulso aún más grande a la predicación del reino. (Mateo 24:14.) Y seguimos haciéndolo, esperando hasta que el Señor ‘vuelva’ y llegue el fin de este sistema de cosas inicuos. En estos últimos tiempos, el rey continua ‘sojuzgando’ y ya tiene un gran pueblo que ‘se ofrece de buena gana’ y colabora en la predicación y evangelización de decenas de miles de discípulos diariamente. Las “buenas nuevas del reino” se predican como testimonio a toda nación. (Salmo 110:3; Mateo 24:14; 28:19.)

Pero también hasta hoy, las naciones enemigas de la gobernación divina, se han hecho muy poderosas en un amplio sentido; hasta han llegado ‘arruinar la tierra’ desafiando con escarnio a Jehová y al reino. (Revelación 11:18.) Las naciones opuestas a Dios, han llenado sus arsenales de armas espantosas y mortíferas. Y se entrenan ferozmente para las guerras. Bajo el liderazgo de Satanás el Diablo y de miríadas de demonios, gobiernan a sus antojos este mundo perdido; llevándolo cada vez más cerca de la autodestrucción por la inmoralidad, la falta grave de amor verdadero, la violencia, las guerras, el terrorismo, las enfermedades y las hambrunas.

De hecho, conciente o inconcientemente, están siendo preparadas militarmente para el “gran día de Dios el Todopoderoso” Jehová “en Har–Magedón”. (Revelación 16:13, 14, 16.) Sino entonces, ¿para qué tanto desarrollo tecnológico en armamento y poder militar? ¿Para dividirse nuevamente el mundo en una posible Tercera Guerra Mundial?. O ¿para fortaleces sus instintos de autoconservación? ¡Claro que no!13 La Biblia muestra claramente que no es para ninguno de esos fines. (Leer Ezequiel 38.) No obstante, aún con todo ese poderío militar y armamentístico desarrollado y acumulado, tal vez creyendo que tienen una oportunidad de vencer al reino de Dios; ellos tendrán que saber que Jehová Dios mediante su Hijo y sus ángeles junto con los escogidos ungidos, los habrán derrotado. (Ezequiel 38: 23; Revelación 2:26, 27; 19:11-21.)

Las naciones impías, en estos últimos días, también han repudiando al reino de Dios con el Señor Jesucristo al mando, creando organizaciones populares y políticas contrarias al gobierno mesiánico. Entre ellas, una institución mundial, que se llama ONU (Organización de Naciones Unidas) con la que han pretendido y pretenden traer paz sustituyendo el reino en manos de Cristo Jesús. Naciones unidas, ¿no le suena eso a usted en la profecía bíblica? Tal proyecto no ha parecido una iniciativa perversa para los moradores de la tierra, pero sí, ante la vista del Todopoderoso, ha consistido en una artimaña estratégica desafiante para que la gente no busque la paz y la solución completa de todos los problemas de la humanidad mediante la obediencia y sujeción al reino celestial con Cristo como Rey nombrado legalmente por Dios.

La ONU ha sido y es como a una espantosa imagen de una bestia salvaje, que gobierna y convence a los hombres de que ellos sí pueden, sin Jehová Dios, tener éxito seguro y traer la paz y la solución de todo asunto a la tierra.14 Además, ha forjado alianzas inmorales con las religiones de este mundo que no se sujetan al reino de Dios. Con la ONU, sus proyectos de gobierno y la religión falsa, las naciones le dan la espalda a Dios y se enfrenta a la autoridad celestial del reino con el “Cordero” de Dios y sus hermanos corregentes. En realidad, los caudillos políticos de las naciones y sus asociados líderes religiosos, no quieren que el reino de Dios venga y, mediante esa actitud rebelde, enfocada también hacia los herederos del reino que quedan en la tierra, continúan ‘hollando’ a “Jerusalén”. En verdad, ¿no son todas estas cosas una muestra concluyente de que “los tiempos señalados de las naciones” impías aún no han terminado? Mientras el sistema político bestial de Satanás sobre la tierra coexista con ‘los hijos del reino’, las naciones inicuas estarán disfrutando del permiso temporal para ‘hollar’ a “Jerusalén”.

Es cierto; en sentido físico, las naciones no han podido ‘hollar’ la ciudad santa celestial, “la Jerusalén de arriba”. Pero por todo medio posible han estado ‘hollando’, hasta lo permitido por Dios, la representación de ese reino celestial en la tierra: a los ungidos y escogidos, hermanos espirituales de Cristo para el reino; y también han hecho daño a la vasta muchedumbre de súbditos que les acompañan. Aunque estamos muy adentrados en el tiempo del fin, su tiempo, el permiso concedido entonces para tener supremacía sobre éste reino santo espiritual latente en los dominios de la tierra no se ha ‘completado’.

Los cristianos ungidos y escogidos para reinar junto con su Señor Jesús, han vivido y muerto bajo el yugo y la opresión de la gobernación inicua de las naciones que nunca los han reconocido como los reyes del reino mesiánico de Dios. Saben que su entrada al reino de los cielos es “a través de muchas tribulaciones”. (Hechos 14:22.) Aunque los ungidos escogidos entienden que cuando sean resucitados en el cielo recibirán sus coronas como reyes adjuntos a Cristo para conformar la gobernación o reino celestial, mientras viven en la tierra, son humillados, perseguidos y proscritos; son ‘hollados’ por las naciones enemigas de Dios. En verdad, mientras viven bajo el dominio de los gobiernos de éstas naciones están “destinados a sufrir tribulación”. (1 Tesalonicenses 3:4.) De modo que, hasta que todos ellos no reciban el poder del reino que se les asigna en los cielos por voluntad de Dios, se puede afirmar que aún “los tiempos señalados de las naciones” no han terminado. Sobre este asunto, hay un tema recurrente y la cuestión es: ¿Hay ungidos escogidos resucitados en los cielos? ¿Cuando irían al cielo los ungidos? Este será el tema de un próximo estudio.

Por otra parte, muy pronto, después que acontezca la “gran tribulación”, Cristo ‘vendrá’ y estará ‘presente’ como el rey amoroso, perfecto, bueno, leal, poderoso y glorioso que Jehová ha instalado en su trono. Entonces reunirá en el cielo a sus hermanos escogidos con él, y todo el reino celestial estará completo para tomar el control pleno de la gobernación divina sobre la tierra. (Mateo 24:29-31.) Sí, será cuando por fin «los santos del Supremo recibirán el reino, y ellos tomarán posesión del reino para tiempo indefinido, aun para tiempo indefinido sobre tiempos indefinidos’.» (Daniel 7:18, 22, 26, 27.) Verdaderamente entonces, habrán concluido “los tiempos señalados de las naciones”. Pues éstas naciones inicuas no volverán nunca más a ‘pisotear’ y humillar a esos hermanos fieles que han sido ‘comprados’ de la tierra para el reino de Dios con Jesucristo su Señor. (Revelación 5:9, 10.)

Ya ninguna nación pagana podrá seguir ‘hollando’ a “Jerusalén” (el reino davídico eterno aprobada por Dios) por más tiempo. Todas las naciones de este viejo e inicuo sistema de cosas, serán juntadas delante de la “presencia” de Cristo con sus escogidos en funciones de reyes y él las juzgará, separando a la gente como el pastor separa las ovejas de las cabras. (Mateo 25:31-46.) También sus “santos” corregentes escogidos “juzgaran al mundo” entonces. (1 Corintios 6:2.)

Finalmente, el justo juicio que Cristo hará sobre las naciones inicuas las conducirá a su fin. Tumultuosas en masa como una sola, las naciones impías saldrán a una batalla perdida contra el Ungido de Jehová y sus ejércitos celestiales. (Revelación 11:18; 16:14, 16.) Nunca mejor entonces, sobre este viejo mundo, se cumplirán las palabras inspiradas del Salmo 2:1-6, 9. Sí, el resultado final para las naciones rebeldes esta escrito desde hace miles de años: Jesucristo mediante el reino celestial «las quebrarás con cetro de hierro, como si fueran vaso de alfarero las harás añicos”.» (Salmo 2:9; compare con Revelación 2:27.)

Ese sera el gran día en que se cumpla también la profecía de Daniel 2:44: «”Y en los días de aquellos reyes [los del tiempo del fin] el Dios del cielo establecerá [sobre toda la tierra] un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos [no habrán naciones enemigas], y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos». Esa gobernación del reino de Dios en manos de Cristo y de sus corregentes, “será de mar a mar y desde el Río hasta los cabos de [la] tierra”. (Zacarías 9:10.) La petición de todos los que hemos confiadamente orado “venga tu reino” se habrá cumplido para siempre. (Mateo 6:10.)

Conclusiones:

  • Los tiempos señalados de las naciones” comenzaron después del día 9 de Tamuz (junio-julio) de 587 a.E.C. con la interrupción temporal de la gobernación davídica escogida por Jehová. Cuando Sedequías fue derrocado y llevado cautivo a Babilonia, donde murió en un calabozo. (Vea la nota 7.)

  • Aunque en el siglo XX E.C., en Tamuz (junio-julio) de 1934, Cristo fue coronado en el cielo como el Rey davídico heredero legal del reino de Dios. En cambio, “los tiempos señalados de las naciones” no terminaron’ entonces.

  • El reino mesiánico celestial nació en 1934. (Revelación 12:5.) Cristo comenzaba a ‘sojuzgar en medio de sus enemigos’. (Salmo 110:2.) Luego el Diablo y sus demonios fueron expulsados a la tierra. (Revelación 12:12.)

  • En 1939, la ola rabiosa de ira del Diablo junto con todos sus acólitos terrestres, desató la más terrorífica y mortífera Guerra Mundial que la humanidad ha conocido. Sobrepasó todo ‘dolor y angustia’ padecido hasta entonces. Esa época fue el escenario donde más cruelmente el pacífico pueblo cristiano de Jehová moderno sufrió a causa de sostener sus convicciones y altas normas cristianas. Por mantener lealtad íntegra a Dios y al Rey recién entronizado. (Revelación 12:13-17.)

  • Los tiempos señalados de las naciones” se han extendido hasta nuestros días y se extenderán un poco más mientras aún quede sobre la tierra representantes ungidos perteneciente a la gobernación aprobada por Dios, es decir, su reino indestructible.

  • El reino de Dios para gobernar a toda la humanidad no se ha completado aún. Eso ocurrirá cuando todos los ungidos escogidos estén en el cielo coronados como reyes en funciones.

  • Los tiempos señalados de las naciones” seterminan’ después que Cristo ‘vengay esté ‘presente con “poder y gran gloriatras la “gran tribulación” y reúna en el cielo a todos sus escogidos.

El presente artículo es y ha sido un estudio bajo oración a Jehová Dios. No es ni un sueño, ni una visión, ni una revelación divina, ni tampoco una doctrina inspirada. Es un comentario basado en las Escrituras, y la historia humana, en especial, la del pueblo escogido de Jehová Dios, a partir de 587 a.E.C. y hasta la instauración total de la gobernación mesiánica celestial sobre la tierra con el Señor Jesucristo en “el trono de Jehová” y sus asociados corregentes (ungidos escogidos) con él.


1 TNM: Biblia Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras en español. Watch Tower Bible and Tract Society Of Pennsylvania. ©1987 Todos los derechos reservados. Editores: Watchtower Bible and Tract Society Of New York, INC. International Bible Students Association Brooklyn, New York, U.S.A.

2 RV60: Biblia Reina-Valera versión de 1960. © Sociedades Bíblicas Unidas 1960.

3 TNA27e: Traducción bíblica hecha a partir del Texto Maestro de Nestle-Aland 27ed. (NA27e) © 1993, 1994 por Deutsche Bibelgesellschaft (Sociedad Bíblica de Alemania), Stuttgart. © 2009 por Galeed (para los significados en español de cada palabra posibilitando el Interlineal). NA27e: módulo del programa informático de estudio bíblico theWord. Nota: Los [ ] contienen palabras insertadas que completan el sentido del texto en español.

4 Jerusalén fue la capital de la nación de Israel; las Escrituras afirman que sus reyes – los de la línea de David – gobernaban “sobre el trono de Jehová”. (1 Crónicas 29:23.) Como tal, la ciudad de Jerusalén tipificaba el gobierno constituido por Dios. Representaba el reino de Dios ejercido a través de la casa de David. Con su monte Sión, era “el pueblo del gran Rey”. (Salmo 48:1, 2.) Jesucristo fue un descendiente directo de David el rey. (Mateo 1:1; Lucas 1:32; 3:31.)

5 Todas las visiones y señales que el apóstol Juan recibe a través del Apocalipsis [Revelación] son proféticas y comenzaban a cumplirse después de ser recibidas. (Revelación 1:1-3.) El Apocalipsis de Juan fue completado cerca del año 96 E.C. Por lo tanto, todo parece indicar que ninguna de sus visiones y revelaciones pudieron tener cumplimiento antes. En particular, Revelación 12, sus sucesos tienen lugar durante “el tercer ay” y después que ‘el séptimo ángel toca su trompeta’. (Revelación 11:14, 15.)

6 El hermano Russell aseveró en The Bible Students Monthly (Mensuario de los Estudiantes de la Biblia, volumen VI, núm. 1, publicado a principios de 1914): “Si la fecha y la cronología que tenemos son correctas, los Tiempos de los Gentiles terminarán este año, 1914. ¿Qué significará esto? No lo sabemos con seguridad. Esperamos que el reinado activo del Mesías comience para el tiempo en que expire el otorgamiento temporal de poder a los gentiles. Nuestra esperanza, falsa o verdadera, es que habrá prodigiosas manifestaciones de juicios divinos contra toda clase de injusticia, y que ello significará la disolución de muchas de las instituciones actuales, si no de todas”. La Gran Primera Guerra Mundial entre las naciones que irrumpió el 28 de julio de 1914 no fue una manifestación “de juicios divinos contra toda clase de injusticia”, fue una confrontación militar de carácter geopolítico originada total e injustamente por hombres. Una Guerra motivada por el egoísmo y las ambiciones de líderes y pueblos disconformes en aquel orden de cosas mundiales de entonces y deseosos del poder y la gobernación mundial. Aquella no fue una Guerra que culminó en la disolución de las instituciones humanas para dar paso a la gobernación mesiánica de Dios. Al contrario, si algunas instituciones desaparecieron cuando la Guerra, al final y después, otras aparecieron y el control de las naciones se hizo más fuerte militar y políticamente hablando. Incluso, después de la Segunda Guerra Mundial, continuó siendo lo mismo; las naciones se han dividido y unido, se han fortalecido y han prosperado en poder militar y político resultando ser fuertes enemigos del reino celestial: Nada que ver con los juicios divinos que esperaban el hermano Russell y sus asociados. De modo que no existía, ni hay entonces evidencias bíblicas para entender y creer que en 1914 culminaron “los tiempos señalados de las naciones” paganas y rebeldes contra el reino celestial y su rey Cristo Jesús.

7 Desde que el rey Sedequias fue derrotado y llevado a su muerte en un calabozo de Babilonia, hasta los mismos días de Jesucristo, jamás hubo nuevamente un rey de la estirpe de David que se sentara sobre “el trono de Jehová” y rigiera como un rey nombrado. Tampoco lo hubo después de que Jesucristo estuvo en la tierra, ni cuando los romanos destruyeron el templo y la ciudad en el año 70 E.C. Tampoco lo hubo después. El punto es que, con Sedequías, efectivamente, el reino terrestre típico de Jehová sobre Jerusalén dejo de ser activamente operante. Es un hecho que, para después de aquel “día nueve” de aquel “mes cuarto”, Tamuz (junio-julio) de 587 a.E.C., cuando transcurría lo que fuera el onceno año de reinado de Sedequías sobre “el trono de Jehová” en Jerusalén, ya no había rey davídico activo para que continuara representando el reino típico terrestre de Jehová. (2 Reyes 25:2-7; compare con Jeremías 52:5-11.) El resto de la historia ya es bien conocida. Luego para “el mes quinto, al séptimo día del mes” los soldados babilónicos con “Nebuzaradán el jefe de la guardia de corps” al frente quemaron toda la ciudad y el templo. Destruyeron las murallas y se llevaron todas las cosa de valor que allí habían. Además, también enseña que se llevaron a cuantos allí estaban. Solo que dejaron a algunos de condición muy humilde para que se ocuparan como “como viñadores y como trabajadores bajo obligación” y que se puso a Guedalías como gobernador de aquella humilde gente. (2 Reyes 25:8-24.) . Posteriormente en “el mes séptimo” toda la tierra quedó desolada. (2 Reyes 25:25, 26.) (Ir a primera conclusión.)

8 Vea: https://es.wikipedia.org/wiki/Alemania_nazi y Blázquez Ruiz, F. Javier (coord.) (2014). Nazismo, derecho, Estado. Madrid: Dykinson. p. 18, 86-89. ISBN 8490851379.

9 Adolfo Hitler afirmaba que el Tercer Reich duraría mil años y que lograría lo que la Biblia dice que solo el Reino de Dios puede alcanzar. Hitler afirmó: “Estoy empezando con los jóvenes […]. Con ellos puedo crear un nuevo mundo.” Durante su Führerprinzip, ordenó construir un estadio inmenso en Nuremberg para exhibir el poder nazi. Un detalle significativo del estadio es que se levantaron 144 columnas gigantescas sobre una plataforma de casi 300 metros de longitud. Aún hoy algunos buscan la razón para esa arquitectura. Sin embargo, la Biblia menciona que 144.000 gobernarán con “el Cordero” Jesucristo y que su gobernación durará mil años. (Revelación 14:1; 20:4, 6.) Es obvio que, en su deseo blasfemo de que su Tercer Reich durara 1000 años, Hitler no hizo levantar precisamente 144 columnas en el estadio de Nuremberg por pura casualidad. Está ampliamente documentado que los funcionarios nazis usaban términos y simbolismos paganos, pero también bíblicos. (Vea Despertad 22/10/ 93 pág. 4 Un nuevo mundo, ¿llegará algún día?).

10 Sommerville, Donald (2008). Lorenz Books, ed. The Complete Illustrated History of World War Two: An Authoritative Account of the Deadliest Conflict in Human History with Analysis of Decisive Encounters and Landmark Engagements. p. 5. ISBN 0754818985.

11 Anuario de los Testigos de Jehová,1974, págs.138-139 Alemania (Parte 2). Watch Tower bible and tract Society of Pennsylvania.

12 Si para muchos, la Primera Guerra Mundial iniciada en agosto de 1914 nos pareció que marcó el “principio de dolores de angustia” sobre la tierra; en realidad, para el mundo entero, la Segunda Guerra Mundial comenzada en 1934 dio inicio a la ola de ira diabólica más tormentosa de esos “dolores de angustia” que subsisten hasta la actualidad.

13 El poderío militar desarrollado continuamente por las naciones, en especial por las más poderosas, parece como sacado de una película fantástica de ciencia ficción. En cambio, con solo una pequeña parte de ese poder destructivo se puede dominar y atemorizar a todo el mundo. Por otra parte, nunca la carrera armamentística ha sido garantías para la paz y la seguridad. Hoy en día, aparte del perfeccionamiento de las armas convencionales, se han desarrollado las armas atómicas y nucleares; las químicas y biológicas (todas esas de destrucción masiva). Han aparecido las armas electromagnéticas, de láseres de alta energía, hipersónicas y se desarrollan las de plasma. (Vea: https://actualidad.rt.com/actualidad/view/92256-plasma-aire-libre-Missouri; http://tass.com/defense/926145 http://www.ibtimes.co.uk/russia-developing-next-generation-hypersonic-weapons-using-plasma-1602114; https://www.fayerwayer.com/2017/01/rusos-crean-nueva-generacion-de-armas-laser-hipersonicas-y-de-plasma/.)

14 Los testigos de Jehová entendemos que la ONU trabaja para garantizar cierta paz, estabilidad y desarrollo en la sociedad mundial internacional. Pero también reconocemos, gracias a la Biblia, que es un tipo de gobierno constituido por las naciones que, como proyecto de paz humano, con recursos y ejército militar propio, aleja a la gente de la verdadera fuente de paz y seguridad: de Jehová Dios y de su reino en Cristo Jesús. Como cristianos obedientes a la Palabra de Dios, no incitamos al odio, ni a ninguna forma de violencia contra la ONU, ni contra las instituciones de este mundo y sus representantes. Por el contrario, respetamos las autoridades superiores y honramos a hombre de toda clase. (Romanos 13:1-7; 1 Pedro 2:13, 14, 17.)


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